La Comunicación Efectiva, No Existe.


Comunicación

Con esta frase seguro no me gano la simpatía de mis colegas o entendidos en el área. Y claro. Es frase de recurrente uso en la venta de cuanto curso, seminario o taller que le ofrece a asistentes y alumnos conocer y aplicar “técnicas de comunicación” que les asegurarán relacionarse efectivamente con todos y en todo ámbito.

Una oferta así sólo puede provenir de quienes creen que el proceso de la comunicación es lineal. Es decir, a la vieja usanza. Todo nace en un punto A y termina en un punto B.  De hecho, teóricos de antaño (con perfil de ingeniero eléctrico) diseñaban modelos que explicaran el proceso de la comunicación emulando la comunicación telefónica: con un emisor, con un mensaje, con un canal, con un receptor, etcétera. La mala (o buena) noticia es que la comunicación está muy lejos de operar de esa forma. Si así fuera, no estaría escribiendo este artículo, porque todos tendríamos la receta para lograr la ansiada comunicación efectiva. Pero volvamos a la realidad. La comunicación, sea donde sea que ocurra, es un sistema. Y como tal, cada parte/elemento que lo compone puede afectar a todos los restantes. Y todo ello, ocurre dentro de un contexto determinado, que afecta positiva o negativamente los resultados de la comunicación. Pero sin duda, lo más relevante tiene que ver con los actores de dicho sistema: las personas. Personas como usted o como yo, con una historia de vida, con una forma de verla y entenderla, con principios, con valores, con gustos y disgustos. Y en cada acto comunicativo, querámoslo o no, todas esas variables tiñen no sólo el fondo en que nos comunicamos sino que la forma en que lo hacemos. Pero si hay algo que influye en nuestra comunicación de forma más intensa y aguda, esa es la emoción. La emoción (no de éxtasis, sino que emoción en el sentido literal) está presente circunstancialmente y estructuralmente en todas nuestras interacciones. Circunstancialmente cuando ante determinado hecho o persona reaccionamos de determinada manera (felicidad, tristeza, desprecio, por nombrar algunas), y estructuralmente cuando -fruto de nuestra experiencia de vida- tendemos a reaccionar de determinada forma ante eventos o hechos singulares. Eso, en buenas cuentas, tiene que ver con nuestra personalidad. La personalidad, legítimamente, es única y singular. Y raramente una es similar a otra. Por eso, la comunicación efectiva no existe, porque no existe un patrón único para comunicar. Lo que sí existe, son personas que comunican efectivamente. ¿Qué se requiere para ser alguien que comunica efectivamente?

  • Ser consciente de sí mismo. Conocerse, con virtudes y defectos. Y saber, qué de nosotros destaca más que cualquier otro aspecto de nuestra personalidad. Nuestra imagen ante el resto.
  • Ser capaz de adaptar y flexibilizar nuestra forma de comunicar según sea el interlocutor que tenemos al frente.
  • Conocer y utilizar los recursos no verbales que permitan “acercarme” a un otro de la forma más eficiente y fidedigna posible.

¿No es tan difícil…? ¿O sí lo es? Con decisión, voluntad y empatía, es posible. Aquí les dejo el fragmento de una charla donde abordo parte del asunto:

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2 comentarios en “La Comunicación Efectiva, No Existe.

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