Más avanzados. Menos comunicados.


El siquiatra inglés Himanshu Tyagi ha señalado recientemente en un congreso de siquiatría celebrado en Londres que es altamente probable que las generaciones de jóvenes nacidos en el año 1990, dada su afición (y adicción en algunos casos) a establecer vínculos a través de las redes sociales, desarrollen un comportamiento compulsivo en sus relaciones interpersonales. Pudiendo ser proclives a anular el vínculo con mucha rapidez ante la imposibilidad de emular la “celeridad” con que ocurren las cosas en el mundo virtual.

“Es un mundo en el que todo sucede deprisa, en que todo cambia además continuamente y en el que basta hacer clic con el mouse del computador para poner fin a una relación” señala el especialista.

Cuanta disciplina, constancia y dedicación hay en muchos que siguen una carrera universitaria. Cuanta expectativa y costos asociados. Desafortunadamente no podría asegurar que su experiencia universitaria se homologue cual espejo en su vida laboral.

Las competencias y conocimientos técnicos y estratégicos en una disciplina son imprescindibles para desarrollarse y crecer con propiedad en el profesionalismo. Pero no es lo único y suficiente.

El mercado hoy es lo suficientemente exigente en cuanto al currículo de quienes postulan a un cargo determinado. Agotadores procesos de selección que incluyen innumerables tests y entrevistas, idas y venidas, hasta que finalmente la cantidad de postulantes se reduce – generalmente – a una terna. Terna que cumpliría (en teoría) los requerimientos profesionales de la empresa. ¿Y qué sigue entonces?, Cómo se dirime finalmente quién obtiene el cargo entre esas personas seleccionadas.

Por lo general, se les somete a una entrevista adicional con quien será su jefe directo. Y qué evalúa éste: el “feeling” con el candidato durante los minutos que dure la entrevista. Así se simple…y esencial.

Un largo y extenuante trámite que finalmente se resuelve por una vía que supondría cierta informalidad comparado con el proceso anterior.

Es en este momento – y en todos los anteriores – cuando las mal llamadas “habilidades blandas” del candidato para comunicarse eficientemente, juega un papel estratégico. Aquí ya no valen las competencias y conocimiento del candidato, sólo vale su habilidad para utilizar la comunicación como un vehículo eficiente hacia el logro de objetivos puntuales.

De que sabemos su importancia, no hay duda. Pero cada vez más, los hechos, la coyuntura, y la tecnología nos llevan en el sentido contrario.

¿Estamos conscientes en su uso? ¿Sabemos qué, cómo, cuándo y para qué utilizar ciertos recursos, y cuáles obviar? La experiencia dice que no es así.

Dejar librado al azar un vínculo que puede significar un vuelco en nuestra vida profesional tal como el descrito, me parece un despropósito mayúsculo.

La mejor forma de subsanar el entuerto es practicando y vinculándose una y otra vez con diversas personas, sin perjuicio de los ambientes, cara a cara, sin medios tecnológicos de por medio.

Así todo, ya existen empresas nacionales que han empezado a emular la experiencia de algunas compañías del país del norte, en las que el día viernes no se permite el envío de correos electrónicos entre compañeros de la empresa. Se les “obliga” a establecer vínculos cara a cara.

Todo un acierto comunicativo.

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5 comentarios en “Más avanzados. Menos comunicados.

  1. GANAS MÁS POR TUS RELACIONES INTERPERSONALES Y TU PODER DE PERSUASIÓN, QUE POR LOS CONOCIMIENTOS Y APTITUDES. SE OYE DRÁSTICO PERO ES LA REALIDAD, Y ESTO NO CONLLEVA A TENER QUE PONERTE DE TAPETE, NO, NADA MAS ALEJADO, LO QUE IMPORTA ES LA CAPACIDAD DE DESENVOLTURA E INTERACTUACIÓN DE LOS INDIVIDUOS EN EL ÁMBITO LABORAL Y LA FORMA COMO MANEJAN LA COMUNICACIÓN Y LOS CONFLICTOS PARA DAR SOLUCIONES PROACTIVAS.

    SALUDOS.

    ENRIQUE

  2. Hoy se ve mucho el contacto o comunicación por medio de los pc, esto debido a que se está avanzando muy rápido en todos los campos laborales, los trabajos ya no son para mañana, muy por el contrario “eran para ayer”. De esta forma el contacto, diálogo y otros tipos de acercamiento se han perdido y no es fácil reconocerlo.

    Algunas empresas hoy se han dado cuenta del error que se estaba cometiendo al seleccionar a su personal por medio de un papel que tenía información correspondiente al cargo a ocupar, se está considerando la capacidad de diálogo que puedan tener tanto a nivel jerárquico como con otras personas.

    Creo que debemos tratar de rescatar el buen diálogo, la capacidad para respetar a quien nos entrega información, la empatáa no dejarla de lado,etc.

    Me gustaría ver cómo volvemos a tener capacidad de diálogo.

    Por último agradecer por el envío de este correo muy bueno.

  3. Estimado Alejo:

    Gracias por tu comentario.

    Estimado Juan:

    Agregaría a tu comentario algo que se hace urgente, la propiedad en el uso del lenguaje y los medios. Tema indiscutible para otro post.
    Agradecido nuevamente de tu disposición y tiempo para comentar.

  4. Estimado Enrique:

    Es así, una realidad ineludible. Lo paradójico es que el fenómeno será cada vez más intenso y frecuente. Las nuevas generaciones “la tendrán difícil” dado su forma de relacionarse hoy por hoy.

    Muchas gracias por el tiempo destinado a tu comentario.

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