
Hace bastante tiempo que vengo dándole vueltas en mi cabeza a esta pregunta. No porque no sepa la respuesta, sino que por el hecho de plantearlo como tema de “debate” en este medio, banalizaría evantualmente el estudio y aprendizaje de la comunicación no verbal. Hay un par de amigos que han presionado para que lo haga, que “es una información igualmente útil “(ja)…es evidente que tuvieron éxito.
En fin, vamos al grano. ¿Es tan fácil descubrir a una pareja de amantes? Y par ser más precisos: ¿Es tan fácil descubrir a una pareja de amantes que comparten el mismo lugar de trabajo?. Sí y No. No para todos quienes no advierten absolutamente nada. Y sí, por todo aquello que inconscientemente dejan en evidencia los involucrados.. Pero contextualicemos un poco, porque no estoy hablando de aquellos que obviedad mediante, se comportan con total desparpajo frente a “otros” que no debiesen enterarse del vínculo. Más bien, estoy hablando de aquellos que nos generan una sorpresa mayúscula, aquellos que (aparentemente) no entregan indicios que el sentido común delataría como un comportamiento “amoroso” para con otro (a) y que anulan toda posibilidad de sospecha.
Si consideramos un contexto como el laboral que ambos comparten, donde el juego de roles pone ciertas ataduras a las libertades “amatorias” de ambos, y que donde producto de lo anterior, el riesgo de ser descubiertos tiene un alto costo, es lógico entender que sea el espacio donde las apariencias juegan su parte, teniendo a resgüardo a los involucrados. Bueno, no tanto, si observamos un poco:
Los amantes – por definición – tienen un comportamiento culposo, errático y huidizo a la vez. Es a partir de ahí que el comportamiento adaptativo inconsciente les juega malas pasadas dejándolo en evidencia. Qué debiéramos observar entonces:
- PROXÉMICA. Invasiones e ingreso a zonas espaciales íntimas (0 a 35cm aprox.) de cada quien: En lo laboral eso no es viable, a lo sumo, en casos de mucha confianza, se llega a las zonas personales. Las íntimas sólo ingresan aquellas personas con las cuales sostenemos intimidad y cercanía física: familia…y amantes.
- KINÉSICA. Dirección y timing de la mirada: Probablemente éste sea uno de los datos más fehacientes de la “cercanía” encubierta entre dos personas. La dirección desde ya encauza el nivel de respeto/atrevimiento con el cual me vinculo con el otro. Cuando la vista tiene la regularidad de posarse más del tiempo apropiado en la boca, podríamos aügurar el interés de uno sobre el otro, pero si además de ello circula con total tranquilidad bajo el mentón y la otra persona no siente incomodidad ante ello (cruce de brazos o repliegue) estamos en presencia de un dato importante.
- KINÉSICA: Vectorialidad de cabeza y piernas: Como es lógico presumir, todo lo que nos atrae e interesa lo evidenciamos primeramente con la orientación de nuestra cabeza en dirección de aquello que nos cautiva. Eso es medianamente evidente y normal en un contexto laboral donde por razones de la misma índole tenemos que reunirnos con quien nos gusta y con quién no. La complementación con la orientación de las piernas (sumando la mirada), eso ya es distinto. Lo primero no obliga lo segundo, pero lo último generalmente está acompañado de lo primero( espero haber sido claro).
- KINÉSICA. Contacto Físico: No, no me refiero a “ese contacto físico”. Me refiero a aquél que insospechada y sutilmente se deposita en zonas de nuestro cuerpo a las cuales sólo tienen ingreso los “íntimos” (varían entre género femenino y masculino). De muestra, un botón. Mano de la mujer se deposita suavemente sobre el muslo masculino (sentido de propiedad) cuando la risa invade la reunión (por decir algo) ; con la misma rapidez desaparece. Otra, el hombre se da el tiempo de tocar sutilmente el cuello de su “compañera” en aparente señal de apoyo. El cuello femenino es una zona absolutamente privada a la cual no cualquiera ingresa. Todas las vulnerabilidades están ahí, por lo mismo no es fácil dejar que alguien pose su mano en esa zona.
Bueno, las claves son muchas más, pero éstas son suficientes por ahora. Aclaro (como lo he hecho siempre) que la interpretación de la comunicación no verbal no es un diccionario de gestos en el cual encontremos EL SIGNIFICADO unidimensional de un gesto o un acto. No funciona así. Es un conocimiento sumativo que se ampara en el contexto e integración del análisis de lo observado. La agudeza, rapidez, y acierto con la que se enjuicia lo dan la constante práctica, el entrenamiento y el estudio de quienes hace años ya comenzaron esto. De momento partan por Charles Darwin: “La expresión de las emociones en los seres humanos”.
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