Nos mueve el "cómo" de la comunicación.

“Si los perros ladran, es señal de que avanzamos”

Junio 2, 2008 · 8 comentarios

Comunicar desde un rol y/o personaje tiene ventajas ineludibles. Al no vulnerar nuestra intimidad nos mantiene seguros, y nos permite sobrellevar con eficiencia situaciones de comunicación en las cuales se requiere de alguien políticamente correcto para replicar el acto comunicativo todas las veces que sea necesario y que la situación así lo demande.

Pero lo claro es que – aunque funcional a nuestros intereses circunstanciales – carece de la naturalidad y credibilidad que alguien auténtico, respetuoso y consciente de su identidad podría comunicar.

Ser quien somos (en toda su dimensión) , con total desparpajo y desconsideración por el otro, no es la invitación.
Sí lo es, hacer un uso discrecional de nuestros recursos comunicacionales, procurando no atropellar la sensibilidad ajena.

Comunicar desde aquella identidad que nos define y nos diferencia del resto, siempre será bienvenido, así existan otras tantas variables que aisladas no sean bien evaluadas.

Comunicar desde lo que somos nos hace más vulnerables, pero, paradojalmente, nos hace más flexibles, adaptables y tolerantes frente a las disensiones de nuestros interlocutores. Eso, un “personaje” no es capaz de lograrlo.

El asumir la comunicación desde lo que somos tiene costos, y es probable que no seamos “santo de devoción” de muchos. Es parte del proceso, y denota que estamos avanzando en nuestro desarrollo como oradores.

  1. En qué proceso estás.
  2. Desde dónde comunicas.
  3. Cuán creíble eres.

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