Bien saben todos aquellos que han transitado por nuestro taller la significación que el contenido reviste para el impacto y atractivo de nuestro discurso. Pero tampoco es menos cierto el que contar con un vocabulario vasto nos permite actuar con discrecionalidad en el uso del lenguaje según sea el lugar que nos encontremos. No se trata de si es más o menos rebuscado; claro, eso sólo podemos juzgarlo en tanto detectemos que nuestra audiencia no empatiza con nuestros vocablos. Bien podría resumirse en un “Donde fueres, hablares como escuchares”.
Una de las ventajas más funcionales del vocabulario, tiene que ver con la progresiva disminución de las muletillas.Los matices, la sinonimia, los énfasis, sólo pueden construirse en la medida de contar con un léxico que lo permita. El no poseerlo es dar demasiadas ventajas.
De momento he aquí un ejemplo clásico (y masivo) de la falta de propiedad y vocabulario de muchas personas:
Cuando alguien circula por un lugar sin que nadie haya notado su presencia, decimos que “Pasó DESAPERCIBIDO”. Craso error, pues todos suponen que se refiere al verbo PERCIBIR al cual le antecede un prefijo, cuando en realidad se refiere a un verbo distinto: APERCIBIR , que si bien dan cuenta de un “tipo de observación” no forma parte de sus primeras acepciones.
Es posible que algunos piensen que estamos siendo preciosistas, no es el caso, existe un verbo que expresa con exactitud nuestra intención de sentido y significación. ADVERTIR
Así, la forma propia de pronunciar esa frase sería: PASÓ INADVERTIDO.

