
Quizás no estés del todo enterado (a) al respecto, pero:
El nerviosismo que sientes antes de enfrentar cualquier situación que implique prestar mucha atención, pone en alerta todos tus sistemas, lo cual implica una producción automática de poderosas hormonas que te sirven para enfrentar con éxito la situación, es decir, para responder a la altura del reto.
Entonces, he aquí algunas cosas que debes tener en claro:
- La sintomatología inicial: sudoración, temblores en las manosy piernas, ruborización de tus mejillas, entre otras, son reacciones naturales del organismo que se prepara para una actividad de alta concentración. La mayoría supone que es señal de debilidad o falta de habilidad, cuando es, precisamente, todo lo contrario.
- En vez de conversar previamente con los asistentes acerca de cosas ajenas a la ocasión, o usar tu mente para pensar “estoy nervioso (a)”, usa el tiempo y la conversación para hablar del contenido de tu exposición o de tópicos asociados a la misma.
- Llega muy temprano al lugar de la exposición y familiarízate con los detalles del local o sala para así resolver con la debida antelación cualquier inconveniente técnico u operativo.
- Ingiere la última comida dejando un gran espacio de tiempo entre su ingesta y el momento de la exposición.
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A.-Si se trata de un discurso o exposición de un tema programado con antelación, es vital:
- Prepararlo de manera tal que contenga las ideas esenciales en el tiempo previsto.
- Si te resulta dificil dimensionar conscientemente el paso del tiempo, elabora un timing de hitos temáticos en tu exposición.Tenlo en un lugar que sólo tú puedas verlo.
B.-Cuando de improvisaciones se trata, no hay nada que te permita precaver con antelación qué tiempo será prudente. Es en dicho escenario que la observación del auditorio (o público improvisado, si lo prefieres) deja en evidencia si estás tomando más tiempo del necesario:
- Si pierden el foco visual en tu persona.
- Si hay murmullos crecientes.
- Movimientos corporales de incomodidad en las sillas (si las hubiere). Se traduce en cambios posturales constantes.
- Si no están sentados, comenzarán a mirarse sus propios pies o bien los unos a los otros. Es tiempo de cerrar tu “exposición”
Es preferible que la gente se quede con ganas de seguir escuchando a que se retire o exprese su aburrimiento.
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