A) Anticipo consecuencias desfavorables y negativas, antes de siquiera disponerme a hablar en público:
Los demás pensarán que sólo digo tonterías, que lo que comento es muy obvio y se reirán
de mí…
B) Evalúo negativamente esta situación de hablar:
Odio expresarme en voz alta, es horrible y monstruoso hablar, no me gusta en lo absoluto…
C) Realizo una valoración negativa de mí mismo, reprochándome mis escasas o nulas capacidades:
Nunca sabré hacerlo, no soy capaz de hablar. Otros lo pueden hacer pero yo no he nacido con esas
cualidades y dones innatos…
D) Absolutizo mi fracaso:
Lo hago todo mal y no podré nunca aprender; si intervengo saldrá desastroso; mejor
quedarme callado y no participar, porque si “meto la pata” con algo, será peor…
E) Evitación o voluntad de escapar de la situación estresante:
Estoy deseando que esto termine cuanto antes. Iré más rápido para acabar pronto y pasar
peor rato. ¡Quiero desaparecer, evaporarme, que nadie me mire más ni note que estoy
aquí…!

